Por qué “La semana laboral de 4 horas” debería ser lectura obligatoria en los institutos.

Este libro, escrito por Tim Ferris, pretende ser una guía para crear un trabajo que te permita eso, trabajar 4 horas a la semana. Pero vaya por delante algunas apreciaciones: no esta muy bien escrito, esta algo obsoleto, y no creo que se pueda trabajar cuatro horas a la semana.

 

Entonces ¿por qué creo que debería ser lectura obligatoria en los institutos?

 

El libro da vueltas una y otra vez a una serie de ideas que en un país como España son absolutamente subversivas, y que enseñadas en la adolescencia podrían curar muchos males endémicos de nuestra sociedad, como por ejemplo:

 

  • Buscar la manera más rápida y fácil de hacer un trabajo no es ser un perezoso, es ser inteligente. ¿Si se ha hecho rápido es que esta mal? Es lo que nos han enseñado desde pequeños, no tiene por qué, si se encuentra una manera más cómoda y rápida de hacerlo que la tradicional, ¿por qué no hacerlo así? ¿Por qué hacer una tarea en dos horas, si se puede hacer en 30 minutos? Esto se ejemplifica en las reuniones de trabajo, temas que se podrían resolver en 10 minutos se hacen en una hora, porque si se termina antes parece que no queremos trabajar.

 

 

  • Estar ocupado no es lo mismo que estar produciendo, esto es algo de lo que para liberarse, el país necesita un exorcismo. Tenemos el virus del presentismo, si estamos en el trabajo es que todo avanza y estamos produciendo, GRAVE ERROR. Estar presente en el trabajo no siginifica que estés trabajando, al igual que sentarse enfrente de unos apuntes no significa estar estudiando. Lo importante es el método, y muchos alumnos y padres no lo entienden. Pasar tiempo en el escritorio de por sí, no garantiza para nada que vayas a aprobar, por eso hay que examinar constantemente el método y los resultados, y si no sirven, cambiarlos.

 

 

  • En definitiva, el autor sobrepone el trabajo inteligente al trabajo duro. Y es que esa es la clave del éxito en cualquier área un nuestra vida en la que queramos superarnos: ya sea en el plano académico o laboral, un buen método es prioritario sobre el trabajo duro. Esto puede ser dificil de entender para muchos, pero es así, el trabajo duro no garantiza el éxito, el trabajo inteligente sí. Es cierto que en la vida hay momentos en los que se exige trabajo duro, sacrificio y dedicación; pero al final, lo que te hará triunfar en la vida y conseguir tus objetivos es el trabajo inteligente.

 

Estas ideas que el autor repite constantemente aplicadas al mundo laboral pueden ser también de gran uso para el ámbito académico. Pero el valor de esto es que los alumnos aprendan desde la adolescencia que sí, que en la vida el sacrificio es importante, que eso está muy bien, pero que si el esfuerzo no está bien dirigido, si no hay un buen método puedes perder tiempo, energía y salud a raudales.

 

Otras ideas que el autor enuncia,

 

  • La ley de Parkinson: esta dice que el tiempo para hacer una tarea es directamente proporcional al tiempo del que dispones. BRUTAL, sencillamente. Si pensamos en las consecuencias de esta ley, nos podemos desmoralizar, porque entederemos que en nuestro centro de trabajo y estudio, estamos continuamente perdiendo el tiempo y la energía. Si una tarea requiere 20 minutos de trabajo, debe hacerse en ese tiempo, pero si para esa tarea te han dado dos horas, vas a estar dos horas haciéndola.

 

  • La ley de Pareto: dice que el 80 % de tus resultados vienen del 20 % de tus acciones, por lo que hay buscar cual es ese 20 % mágico. Aún más brutal. Si el 20% de nuestro trabajo produce el 80% de los resultados, imagínate. Bastaría encontrar ese 20 % que nos catapultaría al 80% de lo que tenemos, ¿y el 80% de trabajo restante?, ¿qué hacemos con el? Por ejemplo no hacerlo, y dedicarnos a otras tareas que nos aporten salud y bienestar.

 

La adolescencia es una edad maravillosa para aprender estas ideas, pareciera que todos los jefes de este país aplican exactamente lo contrario a lo que aquí dice. Si educásemos a una generación entera bajo estos principios, dentro de diez años nuestras empresas serían muchísimo más productivas.

 

Y por último, este libro habla de un modelo de negocio que empieza a ser más popular, la creación de un negocio online cuyo único recurso esté basado en internet. Hoy los jóvenes deben aprender que este es el nuevo modelo de economía: ni horarios, ni oficininas, ni vacaciones… Cada uno es su jefe, cada uno decide, cuándo y cómo trabajar; seguirá habiendo trabajos convencionales, pero la nueva sociedad requiere de ciudadanos que al menos tengan el conocimiento para montar ellos, bastándose con su ordenador, una empresa.

 

 

 

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